
El Dr. Rafael Segura Llanos, docente de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), participó como coautor de la investigación internacional recientemente publicada en la revista científica Nature Communications: «Ancient DNA and spatial modeling reveal a pre-Inca trans-Andean parrot trade» (El ADN antiguo y la modelización espacial revelan un comercio transandino de loros en la época preincaica), la cual tenido difusión en portales científicos y medios especializados a nivel global. El estudio aborda el intercambio transandino de loros amazónicos en el Perú prehispánico, integrando metodologías innovadoras como el análisis de ADN antiguo, estudios isotópicos y modelamiento geoespacial.
El estudio fue desarrollado junto a los investigadores George Olah, Pere Bover, Bastien Llamas, Holly Heiniger e Izumi Shimada, especialistas de instituciones académicas de Australia, Europa y Estados Unidos. Este enfoque interdisciplinario ha permitido reconstruir con mayor precisión las dinámicas de intercambio entre la Amazonía y la costa peruana siglos antes del surgimiento del Imperio Inca.
Un hallazgo clave en Pachacamac
El origen del estudio se remonta al año 2005, cuando el Dr. Segura y el arqueólogo Izumi Shimada descubrieron una tumba intacta en Pachacamac, uno de los principales centros religiosos del Perú prehispánico. Este hallazgo fue particularmente significativo debido a que la mayoría de contextos funerarios del sitio habían sido saqueados desde la época colonial.

En el interior de la tumba se identificaron 34 fardos funerarios de la cultura Ychsma, cinco de ellos de gran tamaño y decorados con plumas de colores vibrantes, colocadas sobre “cabezas falsas” que representaban rostros humanos estilizados. Estas plumas no eran elementos decorativos aislados, sino componentes esenciales de los ajuares funerarios de élite, asociados a símbolos de poder, identidad y autoridad ritual.

Este descubrimiento reactivó una pregunta fundamental en la arqueología andina: ¿cómo llegaron estas plumas amazónicas a un entorno desértico como la costa central del Perú?
De la selva amazónica al laboratorio
Para responder a esta interrogante, la investigación integró trabajo de campo tanto en la costa como en la Amazonía. En paralelo a las excavaciones en Pachacamac, el genetista George Olah recolectaba muestras de plumas y sangre de guacamayos en la Reserva Nacional Tambopata, generando una base de datos genética de referencia.

A partir de las plumas recuperadas en el sitio arqueológico, los especialistas en ADN antiguo lograron extraer material genético altamente degradado, reconstruyendo parcialmente los genomas de las aves. Los resultados identificaron cuatro especies amazónicas específicas, incluyendo guacamayos como Ara macao y Ara ararauna, lo que permitió precisar su origen biológico.
Un hallazgo clave fue la alta diversidad genética de estas muestras, lo que sugiere que las aves no fueron criadas en cautiverio durante generaciones, sino capturadas repetidamente en estado silvestre y luego transportadas hacia la costa.
Aves vivas y redes de intercambio antes del Imperio Inca
Uno de los aportes más relevantes del estudio es demostrar que el traslado de estas aves no se limitó al intercambio de plumas como objetos, sino que implicó el transporte de animales vivos a través de la cordillera de los Andes. Este proceso habría requerido conocimientos logísticos avanzados, así como coordinación entre distintos grupos humanos.
Mediante el modelamiento geoespacial, los investigadores identificaron posibles rutas que facilitaban estos desplazamientos, coincidiendo con corredores naturales y rutas comerciales prehispánicas. Esto sugiere la existencia de redes de intercambio sostenidas y organizadas mucho antes del surgimiento del Imperio Inca.

Para comprender cómo se realizaban estos desplazamientos, el equipo recurrió al modelamiento geoespacial mediante sistemas de información geográfica (SIG). A partir de variables como topografía, sistemas fluviales y ubicación de centros arqueológicos, se simularon las rutas más eficientes para el traslado entre la Amazonía y la costa.
Los resultados mostraron que estas rutas óptimas coinciden con evidencias arqueológicas de antiguos corredores de intercambio, lo que refuerza la hipótesis de redes comerciales establecidas y sostenidas en el tiempo. De este modo, los Andes dejan de entenderse como una barrera natural infranqueable y se revelan como un territorio articulado, plenamente conocido y transitado mucho antes del surgimiento del Imperio Inca.
Aporte académico con impacto internacional

La investigación ha sido difundida en medios internacionales de divulgación científica, incluyendo plataformas asociadas a Springer Nature y publicaciones europeas, lo que refleja su relevancia en el ámbito académico global. Estos espacios destacan el carácter innovador del estudio y su contribución a la comprensión de las sociedades preincaicas.
En este contexto, la participación del Dr. Rafael Segura posiciona a la UARM como una institución activa en la producción de conocimiento científico de alto nivel, especialmente en campos como la arqueología, la antropología y los estudios medioambientales.
Repensando la complejidad prehispánica
Más allá de sus hallazgos específicos, el estudio plantea una nueva mirada sobre las sociedades andinas anteriores al Imperio Inca. Lejos de ser estructuras aisladas, estas comunidades desarrollaron redes de intercambio a larga distancia, integrando territorios diversos y gestionando recursos de alto valor simbólico.
Asimismo, evidencia el potencial de la investigación interdisciplinaria para transformar la comprensión del pasado, donde los restos arqueológicos, combinados con tecnologías científicas avanzadas, permiten reconstruir historias de movilidad, negociación y sofisticación social en uno de los paisajes más complejos del mundo.