
En el marco de su quinto aniversario, el Instituto de Protección al Menor y Personas Vulnerables (IPMEP) de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) propuso un espacio de reflexión sobre las heridas provocadas por el abuso y los desafíos que plantea la reparación en contextos eclesiales.
La conferencia estuvo a cargo de Carlos Álvarez, SJ, teólogo chileno, doctor en Teología por las Facultades Loyola de París y doctor en Historia por la Pontificia Universidad Católica de Chile. El encuentro fue moderado por Dafne Zapata Pratto, directora del IPMEP, y se realizó en el auditorio Jeffrey Klaiber, SJ de la UARM.

¿Cómo hablar de Dios después de experiencias de abuso? ¿Qué lugar ocupa la escucha de las víctimas en los procesos de reparación? ¿Y qué transformaciones requieren las instituciones para responder frente a las heridas provocadas por la violencia? Estas fueron algunas de las preguntas que atravesaron la conferencia «La irrupción del Dios reparador: notas para una teología en tiempos de heridas a través de la escucha de las víctimas».
Cuando la experiencia de las víctimas interpela a las instituciones
La reflexión partió de una realidad que ha cuestionado profundamente a las comunidades e instituciones eclesiales: las situaciones de abuso y las heridas que estas producen en quienes las experimentan. Desde esta perspectiva, escuchar a las víctimas no constituye únicamente una respuesta frente al daño ocurrido, sino también una posibilidad para revisar las formas en que las instituciones comprenden y ejercen la autoridad, el poder y el cuidado.
La pregunta por la reparación adquiere así una dimensión que trasciende la respuesta individual. Implica reconocer las consecuencias del abuso, generar condiciones para la recuperación de quienes han sido afectados y, al mismo tiempo, identificar aquellas dinámicas institucionales que pueden favorecer situaciones de vulnerabilidad. En este sentido, la reflexión teológica propuesta durante la conferencia abrió un diálogo entre fe, experiencia de las víctimas, reparación y transformación institucional, planteando la necesidad de construir nuevas formas de comprender el cuidado en contextos eclesiales.
Del reconocimiento del daño a una cultura del cuidado
Para el IPMEP, la prevención de la violencia requiere abordar las condiciones que permiten que esta ocurra y fortalecer capacidades para construir espacios seguros. Desde su creación, el instituto desarrolla acciones de formación, investigación, prevención y acompañamiento dirigidas a promover la protección de niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables. Su trabajo busca contribuir a una cultura del cuidado que coloque en el centro la dignidad de las personas y la responsabilidad institucional frente a situaciones de violencia.
En este camino, la escucha de las víctimas constituye una dimensión fundamental para comprender la complejidad de las consecuencias del abuso y para orientar procesos de transformación. La experiencia de quienes han atravesado estas situaciones permite, además, interpelar prácticas y estructuras que requieren ser revisadas para evitar su repetición.
Cinco años generando espacios para pensar la protección
El quinto aniversario del IPMEP representa una oportunidad para mirar el camino recorrido, pero también para plantear nuevas preguntas sobre los desafíos que enfrenta la protección de niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables. La conferencia de Carlos Álvarez, SJ, permitió situar estas preguntas en un ámbito de reflexión interdisciplinaria, donde la teología dialoga con las experiencias de las víctimas y con la necesidad de promover procesos institucionales orientados a la reparación y al cuidado.

A cinco años de su creación, el IPMEP reafirma así una tarea que continúa abierta: generar conocimiento, formar agentes capaces de prevenir situaciones de violencia y contribuir a la construcción de instituciones donde escuchar, proteger y cuidar sean responsabilidades compartidas.