
El docente investigador de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), Mg. Pablo Vega Romá, participó como panelista en el Foro Global por la Hospitalidad «Caminos de Hospitalidad: Repensando la Protección y el Rol del Estado», organizado por Encuentros – Servicio Jesuita a Migrantes en alianza con la Escuela Profesional de Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). En el encuentro, presentó la ponencia «Paisajes sonoros de la migración venezolana: las voces del comercio ambulatorio en el espacio urbano limeño», en la que abordó las experiencias de las personas migrantes a partir de los sonidos y las voces que forman parte de su vida cotidiana en Lima. Su participación contó con el apoyo de la oficina de Desarrollo de la Investigación (DI) del Vicerrectorado de Investigación (VRI) de la UARM.
Este espacio reunió investigaciones y reflexiones sobre la migración y el refugio en el Perú, con especial atención a las narrativas públicas, los efectos de las políticas de seguridad y los desafíos de la integración. El foro busca promover el diálogo entre la academia, las instituciones estatales, la sociedad civil y la cooperación internacional, a fin de aportar evidencia y propuestas que contribuyan al fortalecimiento de la protección y la gobernanza migratoria, con respeto a los derechos humanos y la dignidad de las personas.
Escuchar la ciudad desde las experiencias migrantes
En su investigación, el Mg. Vega propone una aproximación a la migración venezolana a través de los paisajes sonoros que se producen en el comercio ambulatorio limeño. Desde esta perspectiva, las voces, las entonaciones, los llamados a la venta y los sonidos de la actividad comercial no constituyen únicamente parte del ruido cotidiano de la ciudad, también expresan experiencias de adaptación, relaciones sociales y formas de ocupar el espacio público.

A partir de las experiencias de siete personas migrantes venezolanas dedicadas a actividades como la venta de alimentos y bebidas y la limpieza de vehículos, el investigador explora cómo se construyen los sentidos de pertenencia y las relaciones con el entorno urbano. Las experiencias recogidas corresponden a agosto y septiembre de 2020, durante la pandemia de la COVID-19.
Las voces entre la exclusión y la resistencia

Uno de los aspectos centrales de la investigación es que el sonido también permite reconocer las tensiones que atraviesan la convivencia en el espacio público. Las expresiones de rechazo hacia la población migrante evidencian cómo la hostilidad puede delimitar quiénes son aceptados, quiénes pueden trabajar y quiénes son reconocidos como parte de la ciudad. Frente a estas situaciones, las personas migrantes desarrollan distintas formas de responder, modular su voz o guardar silencio, estrategias que también expresan resistencia ante la exclusión.
La investigación presta atención, además, al acoso callejero que enfrentan las comerciantes venezolanas. Los comentarios invasivos y otras manifestaciones de hostilidad se entrelazan con la condición migrante y el género, influyendo en sus rutinas, desplazamientos y percepción de seguridad. Así, las experiencias sonoras permiten comprender cómo las relaciones de poder atraviesan la vida cotidiana y la manera en que las personas se desenvuelven en la ciudad.
Migración, memoria y sentido de lugar

El trabajo también muestra que la relación con Lima se construye entre las oportunidades económicas, las exigencias de adaptación y la incertidumbre. Para las personas participantes, el ritmo urbano supone una adaptación cotidiana, mientras que la ciudad puede percibirse como un lugar de tránsito antes que como un destino definitivo.
Desde esta mirada, el paisaje sonoro permite reconocer dimensiones sociales y emocionales de la experiencia migratoria que no siempre son visibles. Las voces y los sonidos dan cuenta de vínculos, recuerdos, aspiraciones y dificultades, pero también de las formas en que las personas negocian su presencia y construyen relaciones con el entorno.
La propuesta del Mg. Vega invita, finalmente, a ampliar la comprensión de la integración migratoria, además de considerar las condiciones laborales, las políticas públicas y el acceso a derechos, es necesario atender a las experiencias cotidianas de quienes habitan la ciudad.